7 de mayo de 2013

Los muros siguen aquí



 
 

Los muros están aquí.
La luz espera.
Algunos transeúntes se atreven a desafiar su espesura. Otros ya han renunciado.
Los muros siguen aquí.
Los miedos son edificados, y ellos también edifican. A cada paso, la movilidad, la delgada piel de nuestra oscuridad. Alumbrada, transparentada.
Los muros están aquí.
Casi ocaso de una tarde enmudecida, bajando y subiendo. Muda e invisible, como nosotros.
Los muros siguen aquí.
Corro, transpiro, huyo. Ni siquiera me siguen pero los siento, no se esfuerzan pero están. Nos volvimos invisibles me digo, luego grito. Me miran al oírme, pero no me ven. Retumba. Pero los muros, los muros siguen aquí.
Ya no me pregunto ¿Por qué? ya no quiero saberlo. Ni necesito explicárselo a nadie, nadie los ve. Tampoco yo. Son endebles pero están. En presencia de tu ausencia están. Se sienten. Tienen presencia. Ellos irrumpen y persiguen.  
Esos siguen aquí.
Esos que separan sin sentido, que ausentan, que nos desconocen, que desorientan, que entorpecen, que suponen, que ignoran, que niegan al otro, que suspenden intenciones, que atrofian, que engañan, que acusan, que insensibilizan. 
Esos que gratuitamente pero con labor, muchos proponen con sus opiniones, día tras día. 
Esos; esos muros, siguen aquí.
 


      

22 de abril de 2013

ocho minutos







¿Que podría ocurrir en ese lapso? Con errores sin ellos, con ganas sin ellas, con todo sin nada. Parecieran caer esos números de posibles acertijos en el segmento de una póstuma espera, de quien habita la imaginación a diferencia de quien corre tras ella.
Solicito se actúe en consecuencia, decía alguien en la vereda del centro. ¿Quien puede escuchar allí? ¿Quienes oyen en el bullicio? Tanto más que eso tardará el propio recorrido de ocho minutos.
¿Quienes serán esos, ocho? Sigo, veo de repente que alguien abre la puerta de su auto, supongo que debe ser suyo, suelta unas bolsas en su interior y mientras ingresa levanta la vista, y me ve, me descubro. Me veo en sus ojos. Sigo. Acorto mis pasos para verme más de cerca. Adiós, pronuncia, adiós.
Vuelta sin caer en mis ocho minutos, simple pero capaz. ¿Se nos han desvanecido? ¿tanto más que esto tardará el propio recorrido de otros ocho minutos? 

2 de abril de 2013

quieta






quieta está mi pena,
quieta como una hoja al percibir su caída

quieta y en escamas,
se trizan sus sabores

quieta y en ronquidos taciturnos,
como doblegados en sus sueños

quieta como la espesura,
de un almíbar lento

quieta y falsa realidad
que alguien imaginó por ella

si una verdad existiera cierta vez,
se alejaría lentamente,

quieta,
pero movediza.

25 de febrero de 2013

el ombligo del atardecer



planicie esteparia
sucumbió en mi retina
la inmensidad
de sus ventanales


algunos alambrados
vencidos por la fuerza del tiempo
inclinaron sus miradas
como derritiendo
el polvo que el camino
en paralelo
nos servía


el cielo apareció
como un lienzo interminable,
unas pocas pinceladas
yacían inmóviles
en el horizonte
que poco a poco
entre formas y sonidos
combinaron
un lila grisáceo
que estallaron
en las miradas de los viajeros


los gorriones
silbando bajito
como pidiendo permiso
arreaban lentamente
las persianas
en el ombligo del atardecer  


seres serpenteando
el camino de sus deseos
salpicaron de alegría
los cristales
que huían lacerados
en el reflejo imponente
del más rojizo y profundo sol
que he podido admirar hasta hoy. 

21 de febrero de 2013

mirada

 
corrías tras un billete de amuleto,

caminando en profética melodía,

te miro y suspiro solo a caso,

si se queja mi sangre,

mas cuando de cerca se mira,

más se aparta la mirada

¿mear ansiedad?

antes de terminar de mear tiro la cadena corre el agua me ayuda a seguir meando sigo y veo el agua del inodoro sigue...