25 de febrero de 2013

el ombligo del atardecer



planicie esteparia
sucumbió en mi retina
la inmensidad
de sus ventanales


algunos alambrados
vencidos por la fuerza del tiempo
inclinaron sus miradas
como derritiendo
el polvo que el camino
en paralelo
nos servía


el cielo apareció
como un lienzo interminable,
unas pocas pinceladas
yacían inmóviles
en el horizonte
que poco a poco
entre formas y sonidos
combinaron
un lila grisáceo
que estallaron
en las miradas de los viajeros


los gorriones
silbando bajito
como pidiendo permiso
arreaban lentamente
las persianas
en el ombligo del atardecer  


seres serpenteando
el camino de sus deseos
salpicaron de alegría
los cristales
que huían lacerados
en el reflejo imponente
del más rojizo y profundo sol
que he podido admirar hasta hoy. 

21 de febrero de 2013

mirada

 
corrías tras un billete de amuleto,

caminando en profética melodía,

te miro y suspiro solo a caso,

si se queja mi sangre,

mas cuando de cerca se mira,

más se aparta la mirada

23 de enero de 2013

esa campana y unas semillas





entre paredes de miel
una campana
sujetada
sin poder sacudirse
gritaba

intentando agitar
el péndulo pendiente
del sonoro
badajo

unas semillas
en algunas brisas

caminantes
de la nocturnidad
de campos intransitables
a la luz del día

esbozaron una
viva sonrisa
que simbolizó
la complicidad
en la invitación

y el resplandor
de sus sueños
enceguecieron
a las mas
brillantes estrellas
de la nada

8 de enero de 2013

sin letra




los árboles movieron los brazos

invitando llegar a las aves

el silencio se volvió veloz

como el sonido.



colmaron las campanas

las chimeneas de agua



un espejo profundo

animó un brillo tenue

al lado quedaron los años

casi se tocaron aquella noche




se desplomaron ante mi impaciencia



pude escribir un verso sin letra

pude ensayar creyendo

esculpir la inmensidad 



de inmediato

las palabras se volvieron nada

y el lecho de ellas 

abrieron el cielo en relámpagos



el fondo quizá nunca

se enteró de lo profundo

y quizás a esas palabras

tampoco las conozcas jamás

4 de enero de 2013

2:05





solo el rocío de tu escalofrío
puede despabilar mi rostro

solo el vicio de vivir
puede esperar

no hace falta
destripar a un cordero

para oír latir
su fragilidad

¿mear ansiedad?

antes de terminar de mear tiro la cadena corre el agua me ayuda a seguir meando sigo y veo el agua del inodoro sigue...