25 de octubre de 2012

Estepa




Estepa fina y extensa, se desplegaba en más de mil miradas.
Suave y frágil, nos parecía percibirla.
La suavidad apareció atada, con impulsos forzosos de librarse.
Inquieta y rebelde, se zamarreaba.
Las luces de todos esos artefactos y maquinarias, desembarcaron furiosos y atronadores.
Tripulados por brazos codiciosos.
La furia incontenible, se magnificaba una y otra vez.
Nunca vi al odio y al placer trabajar juntos.
Gozaban odiando. 
Sentimos morir un poco.
Cualquiera que hubiera estado allí, hubiera sentido morir un poco.
Sufrimos en cada arremetida.
Caímos destruidos envueltos en llanto hastío,
Calcinando así nuestros cuerpos junto a la estepa. 

18 de septiembre de 2012

Libertad





Anoche fui testigo presencial de la libertad.

Ella estaba ahí mirándome, inmutable.

Lo demás no importaba, me perecía.

Ella no renunciaba a si misma.

No escuchaba, no poseía nada, ni pretendía hacerlo.

Me miraba absorta, atrapante, atenta.

Impulsaba y controlaba sus propios impulsos, incluso los míos.

Despertó mi alegría, mi sonrisa.

La vida se volvió plena y absurda a la vez.

Intensa y fugaz.

La libertad fue la condición para encarnar la intensidad de la vida.

Mi sujeción fue el amparo a la intensidad encarnada en la vida.
  

Las entrañas de alguna cima







Emboscado por los pelos del invierno,

me resistí a las rodillas de la noche.

Sorprendido por la espalda de la sombra,

reí colgado del cuello del mundo.


Sujetado por los brazos del rencor,

me encaminé al corazón de la vida.

Retenido por la piel de un sonido,

trepé a la garganta del tiempo.



Tentado por el ombligo del infinito,

corrí desesperado por las venas de un laberinto.

Acusado por las uñas de la pereza,

esperé despierto los puños de la miseria. 



Sentenciado por los dedos de algunos versos,

intenté encontrarme con los ojos del olvido.

Encarcelado por los cuerpos de la arrogancia,

descendí a las entrañas de alguna cima.  

29 de agosto de 2012

Albor y Ocaso, historia de un nacer


Algunos Albores han caminado sobre la palma y sobre los dedos de las más arriesgadas tentaciones. Otros han transitado cornisas delgadas inclinadas hacia riscos profundos.

Casi todos los Albores han estado paseando vagabundos algún tiempo en las tempestuosas aguas del caos. Navegando en remansos.  

Allí un pequeño Albor, parado sobre una pendiente móvil, comparte casi a menudo conversaciones con un Ocaso, que tiene algún tiempo mas de existencia en aquel lugar.

El día que el Albor espera encontrarse con su nacer, comenta sus iniciativas al Ocaso, éste sonríe y luego lo advierte, sobre algunas eventualidades de sus sueños y expectativas. Acaso Ocaso,… ¿es posible que no te haga caso? Comenta el pequeño, y ríen. Conversan. Se despiden; el Ocaso vuelve a una especie de refugio, de escondite, de resguardo, donde pasará algún tiempo hasta que otro Albor se acerque a conversar con él.

El Albor caminando lentamente se retira. Piensa. Espera saber algo más de algunos otros Ocasos antes de emprender su viaje, pero no dispone de mucho tiempo, para caminar por las finas cornisas que lo esperan tendidas sobre hondos riscos de su sortear nacimiento.

La experiencia lo tienta pero también lo asusta, lo inquieta aunque disimula. Escapa a su imaginación, oscila incierto.
Llega el momento y dice: “aquí estoy parado al principio ¿de qué? en la largada ¿hacia donde?”

Continua:
“Aquí estoy parado en un lugar de donde nunca me iré,
aquí estoy parado sobre un lugar al que nunca iré
aquí estoy parado sobre un lugar al que nunca fui y del que nunca regresaré”.

Finaliza: “el problema no es no poder salir o volver, se convierte en  problema al nacer, sino puedo volver a nacer cada vez”.  

20 de agosto de 2012

La derrota


La derrota es un eterno instante de vacío incomprensible,

Es la sequedad de una lágrima,

Es la más agria nausea producida por el más dulce almíbar,

Es la captura de la más imperceptible fuga,

Es la espina vencida por la carne,

Es el sabotaje de lo imprevisto,

Es el extraño compuesto de un  llanto,

Es la viva atracción por lo imposible,

Es el desvanecer de un bostezo,

Es la perplejidad del movimiento,

Es el delirio demencial en la locura,

Es la prisión de mi ajena pretensión de hombre,

Es la compañía del paseante nocturno,

Es lo irrefutable del espanto,

Es cuando el humo se confunde con la bruma,

Es la carcajada del fuego en presencia del agua,

Es la lluvia que pertenece a la tierra interrumpida por los techos,

Es la nublada vehemencia de la tempestad,

Es el susto a nuestra indeleble condición de humanos,

Es la quiebra de la más creativa empresa,

Es la sumisión del veneno al antojo de los cuerpos,

La derrota es del mismo modo la victoria,

Es la fuerza que desafía al deseo.

¿mear ansiedad?

antes de terminar de mear tiro la cadena corre el agua me ayuda a seguir meando sigo y veo el agua del inodoro sigue...